Hace unos meses decidí comenzar nuevamente un proceso para perder peso.
Esta vez busqué apoyo en una amiga que también quería bajar esos kilos de más, y juntas comenzamos a ir al gimnasio, comida sana y, como siempre, la ardua busqueda de la dieta milagrosa que no requiera un sobreesfuerzo y con la que, a la vez, se obtengan los resultados deseados. Esta última fue imposible de conseguir, pero hicimos un repaso al pasado, a las veces que también nos habíamos introducido en este tipo de procesos para quemar grasa. De todas esas experiencias que tuvimos en el pasado, tomamos aquellas acciones que sí fueron positivas para lograr el objetivo, las adaptamos a nuestras necesidades, y comenzamos.
Con el paso de los días, yo me sentía más liviana, más despejada y con la motivación que me hacía falta para continuar con el trabajo. Sin embargo, veía a mi amiga, que solo se quejaba porque todo lo que estavamos haciendo "no servía para nada". Hacíamos la misma rutina: gimansio, verduras, agua... Y lo que más me llamaba la atención es que, al comparar nuestros cuerpos, existía una evidente diferencia, y era yo quien tenía una labor más ardua para conseguir el peso ideal.
Hablé del tema con ella, y no hizo falta mucho tiempo para darme cuenta de que su predisposición era, simplemente, negativa. Se había concientizado, durante toda su vida, y tras cada experiencia, a que por mucho esfuerzo que pusiera en la intención, no lo lograría, de modo que para qué animarse tanto si siempre será lo mismo.
La premisa es muy simple,
a mismas acciones, mismos resultados. Y como bien hemos mencionado, este mundo nos impulsa a desanimarnos con facilidad y a buscar una receta mágica que nos traiga la solución sin que tengamos que invertir tiempo, ni ganas para ello, solo el dinero que imponga el mercado.
Bien, la respuesta es más simple que todo eso. Si Quieres, Puedes! La mayor parte va a depender de la mentalidad con la que nos dispongamos a lograr nuestros intereses. Se trata de mejorar la comunicación propia que tengamos, alimentandonos de ideas positivas que como resultado solo entregaran, resultados positivos.
Cuando mi amiga vio los efectos que obtuve, y los comparó con los suyos, en vez de quejarse por lo injusto de la situación, como hubiera echo antes, decidió aplicar mejor la experiencia y darse cuenta de que, sí se puede hacer, solo depende de la actitud. De su actitud mental positiva.
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